Comer con calma también importa: el cuerpo responde al estado de alerta

Comer con calma también importa: el cuerpo responde al estado de alerta

Al cuidar la alimentación, suele ponerse atención a qué se come —más verdura, menos azúcar o más proteína—, pero también importa cómo se llega a la mesa. El estado de la persona al comer puede cambiar la respuesta del cuerpo a los alimentos.

La digestión funciona mejor en el llamado «modo descanso», cuando el sistema nervioso está en calma. Comer de pie, con prisa, mirando el móvil o entre reuniones puede mantener al cuerpo en estado de alerta. En ese estado, la digestión pasa a un segundo plano: hay menos saliva y jugos digestivos, y puede aparecer más pesadez. No siempre se trata de que la comida sea inadecuada; también influye el momento y la forma de comer.

El intestino y el cerebro se comunican en ambos sentidos a través del nervio vago. Esa conexión ayuda a entender por qué los nervios pueden sentirse en el estómago y por qué las molestias digestivas también pueden enturbiar el ánimo. La relación entre la flora intestinal y el bienestar emocional es, además, un campo que la ciencia sigue explorando.

Un microhábito saludable consiste en hacer una pausa de tres segundos antes del primer bocado: mirar el plato, oler la comida y respirar una vez. Este gesto puede servir como señal para que el cuerpo se prepare para digerir.

No solo importa lo que se come, sino también el estado en que se llega a la mesa.

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