Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

Un experimento de laboratorio mostró que fragmentos de coral blanqueados podían recuperar completamente su salud en siete semanas al permanecer en contacto con ejemplares sanos genéticamente idénticos. El hallazgo, obtenido por científicos de la Universidad de Stanford, podría orientar nuevas técnicas de restauración, aunque el método todavía presenta límites para aplicarse a gran escala.

Los resultados se publicaron el 14 de octubre en la revista científica Science Advances. Según los autores, se trata de la recuperación más rápida documentada hasta ahora en corales sometidos a este tipo de estrés. La investigación cobra interés porque el cambio climático está provocando olas de calor marinas cada vez más frecuentes e intensas.

Los arrecifes ofrecen hábitat a aproximadamente un tercio de las especies marinas conocidas y ayudan a proteger las costas frente a tormentas e inundaciones. Cientos de millones de personas dependen de los beneficios que generan, entre ellos la pesca y el turismo.

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

Cuando la temperatura del agua supera los niveles que los corales pueden tolerar, estos expulsan las algas beneficiosas que viven en sus tejidos y les proporcionan buena parte de la energía necesaria para crecer. Al perderlas, se decoloran, se debilitan y quedan más expuestos a otros organismos perjudiciales. La recuperación puede llevar meses o incluso años, si sobreviven; en los episodios más graves, mueren.

“Los corales blanqueados pueden estar muriendo, pero todavía no están muertos”, explicó Danny Collins, autor principal de la investigación y estudiante de doctorado en ciencias oceánicas de la Escuela de Sostenibilidad Doerr de Stanford. Según agregó, el trabajo partió de la pregunta de qué podía hacerse cuando un coral ya había perdido sus algas y comenzaba a deteriorarse.

La pista apareció en 2025, cuando Steve Palumbi, coautor del estudio y profesor de ciencias marinas, observó que dos fragmentos de coral de una misma colonia —uno sano y otro blanqueado— se habían volcado dentro de un tanque y habían quedado en contacto. En la zona donde se tocaban, el fragmento blanqueado empezó a recuperar su color, señal de que las algas beneficiosas estaban regresando.

Collins planteó que, si el contacto físico podía facilitar el paso de bacterias perjudiciales, también podía permitir que organismos beneficiosos llegaran desde un ejemplar sano. Para probarlo, el equipo preparó diez parejas de fragmentos procedentes del mismo coral: cinco estuvieron en contacto directo y cinco quedaron separados por apenas unos milímetros.

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

En las condiciones del laboratorio, los fragmentos blanqueados que tocaron a sus contrapartes sanas se recuperaron por completo en siete semanas. Los que permanecieron separados murieron. El mecanismo parece depender de que los corales genéticamente idénticos pueden reconocer y fusionar sus tejidos, creando una conexión que permite intercambiar materiales. Palumbi comparó el fenómeno con los trasplantes de órganos entre gemelos idénticos, donde la coincidencia genética favorece la compatibilidad.

Con un microscopio de alta potencia, los investigadores observaron el movimiento de algas y nutrientes entre los fragmentos. Poco después del contacto, canales microscópicos de sus tejidos se alineaban y formaban una vía de transporte. Las algas empezaban a pasar de un coral a otro durante los tres primeros días; su llegada parece iniciar la recuperación al devolver al fragmento afectado una fuente esencial de energía.

El equipo también examinó cuánto tiempo debían permanecer unidos. Una semana bastó para que los corales afectados recibieran las algas necesarias para seguir recuperándose por sí mismos y, en algunos casos, cinco días fueron suficientes para poner en marcha el proceso. Tras separarse, los fragmentos completaron la recuperación en siete semanas, el mismo tiempo que los que continuaron unidos.

Esto indica que la recuperación posterior depende principalmente de la multiplicación de las algas que ya entraron en el coral blanqueado, y no de una transferencia constante desde el ejemplar sano. “Una vez que las algas beneficiosas entran en los corales blanqueados, no se limitan a dispersarse. Llegan en grandes cantidades y comienzan a dividirse a las tasas más rápidas observadas en corales”, señaló Palumbi.

Durante la segunda semana de contacto, las algas de los fragmentos afectados duplicaron su cantidad cada cuatro días, una velocidad aproximadamente diez veces superior a la registrada en corales silvestres.

Durante décadas se han estudiado distintas maneras de proteger los corales del blanqueamiento, las enfermedades y la acidificación de los océanos: entre ellas, la reproducción selectiva de ejemplares tolerantes al calor, el cultivo en viveros para recuperar arrecifes degradados y el trasplante de comunidades microbianas. El nuevo trabajo explora otra posibilidad: intervenir después del blanqueamiento, antes de que el deterioro sea irreversible.

Fiorenza Micheli, profesora de ciencias marinas de Stanford y asesora académica de Collins, señaló que los corales blanqueados suelen considerarse casos perdidos porque su recuperación tras una ola de calor es lenta o no llega a producirse. Espera que los resultados ayuden a mantenerlos vivos el tiempo suficiente para que completen procesos más lentos, como el crecimiento, la reproducción y el establecimiento de nuevas colonias.

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

La principal limitación es que la técnica requiere una copia sana y genéticamente idéntica de cada coral afectado. Esto dificulta tratar arrecifes completos, que exigirían manejar muchos más ejemplares que los contemplados en el experimento.

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar ejemplares sanos

Por ello, el equipo planea estudiar formas de suministrar las algas beneficiosas sin mantener un contacto físico continuo. Una posibilidad sería recolectarlas de corales sanos antes de las olas de calor marinas, almacenarlas y administrarlas después en grandes cantidades a los ejemplares blanqueados. Así se buscaría acelerar la recuperación sin depender de un clon saludable para cada coral afectado.

“Estos nuevos conocimientos sobre cómo los corales pueden recuperarse de forma natural nos dan esperanza para el futuro”, afirmó Micheli, quien también codirige el Centro de Soluciones Oceánicas de Stanford. Según la investigadora, los resultados amplían las posibilidades de intervención y podrían conducir a un avance decisivo para acelerar la restauración de los arrecifes.

El estudio recibió financiación de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Universidad de Stanford, incluidos recursos iniciales del programa Big Ideas for Oceans. Los resultados proceden de condiciones de laboratorio y aún deben explorarse alternativas aplicables a gran escala. Para los investigadores, comprender los mecanismos naturales de recuperación puede contribuir a diseñar nuevas respuestas frente a una de las principales amenazas para los ecosistemas marinos.

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