El hipo suele ser pasajero, pero puede resultar molesto y generar dudas sobre su causa. Se produce cuando el diafragma, el músculo que separa el tórax del abdomen y participa en la respiración, se contrae involuntariamente. El cierre repentino de las cuerdas vocales provoca el sonido característico.
En la mayoría de los casos, el episodio dura menos de 48 horas. Puede aparecer por irritación o inflamación que afecta el diafragma o los nervios que lo controlan.

Para el hipo de corta duración se suelen emplear distintas maniobras con la intención de calmar la irritación nerviosa y recuperar el ritmo habitual del diafragma. Entre ellas figuran beber agua templada, de forma continua o en sorbos mientras se retiene la respiración, y sostener el aire durante 10 a 15 segundos después de exhalar por completo.
También se mencionan dejar que una cucharada de azúcar se disuelva gradualmente, tomar vinagre de manzana o bicarbonato diluidos en agua, aplicar una presión suave en el tórax y hacer ejercicios de respiración lenta y controlada o la maniobra de Valsalva. Otras opciones descritas son respirar dentro de una bolsa de papel y tirar suavemente de la lengua.

El hipo puede desencadenarse por comer demasiado rápido o en exceso, consumir alimentos calientes o picantes, beber alcohol o bebidas con gas, sentir nervios o emoción, o tener el estómago hinchado. También se asocia con ciertos medicamentos, cirugía abdominal, trastornos metabólicos y del sistema nervioso central, y enfermedades que irritan los nervios que controlan el diafragma.

Cuando el hipo se prolonga más de 48 horas se considera persistente; si dura más de dos meses, se denomina intratable. Estudios clínicos indican que cerca del 80 % de las personas con hipo crónico presentan alteraciones gastroesofágicas, y que la causa más común es la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
En esos casos se recomienda consultar al médico, ya que puede ser necesario un diagnóstico especializado y la prescripción de medicamentos específicos. La duración del hipo ayuda a distinguir un episodio pasajero de uno que requiere evaluación.
Para reducir la posibilidad de que aparezca, se aconseja masticar bien, comer despacio para evitar tragar aire, mantenerse erguido durante las comidas y no acostarse inmediatamente después. También se recomienda limitar las sustancias irritantes, los alimentos picantes y las bebidas con gas, además de gestionar el estrés cotidiano.
