El Tesla Roadster de Musk revive el sueño del coche volador del cine

El Tesla Roadster de Musk revive el sueño del coche volador del cine

El nuevo Tesla Roadster de Elon Musk reaviva una vieja fantasía del cine: un automóvil capaz de abandonar la carretera y surcar el cielo. La película Regreso al futuro ya lo resumía con las palabras del doctor Emmett Brown: «A donde vamos no necesitamos carreteras».

Musk ha presentado un deportivo eléctrico con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX. En la demostración, el vehículo puede elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas. También promete acelerar de 0 a casi 100 km/h en menos de un segundo, aunque sigue en fase de perfeccionamiento y aún quedan interrogantes sobre sus capacidades reales.

La imagen de un automóvil que despega parece salida de la ciencia ficción, pero Hollywood lleva décadas imaginando carreteras suspendidas en el aire, vehículos autónomos y máquinas capaces de desplazarse por terrenos imposibles.

Blade Runner convirtió el automóvil volador en un icono cultural. El Spinner diseñado para la distopía de Ridley Scott podía circular por las calles de Los Ángeles y elevarse sobre una ciudad oscura y contaminada. La película transcurría en 2019, un año que ya quedó atrás sin que esos vehículos formen parte del paisaje urbano. Su influencia, sin embargo, permanece cada vez que reaparece la promesa de un coche capaz de dejar la carretera.

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La otra gran referencia es Regreso al futuro. El DeLorean de Marty McFly y Doc Brown no se conformaba con viajar en el tiempo: también podía volar. La trilogía de Robert Zemeckis imaginó un 2015 en el que los vehículos surcaban autopistas aéreas, una estampa que todavía pertenece a la ficción. Más allá de los propulsores y del condensador de fluzo, el coche se convirtió en una máquina capaz de transformar por completo la relación entre transporte y tecnología.

El cine también anticipó una de las grandes transformaciones de la industria automovilística actual: conducir sin conductor. En Desafío total, el taxi Johnny Taxi transportaba pasajeros con la ayuda de un chófer artificial, mientras que Demolition Man imaginaba vehículos policiales capaces de desplazarse de forma autónoma. En Yo, Robot, el Audi RSQ, diseñado expresamente para la película de 2004, incorporaba ruedas esféricas y sistemas de conducción futuristas.

En ocasiones, la tecnología se convirtió en un personaje más. El coche fantástico hizo de KITT, un Pontiac Firebird Trans Am dotado de inteligencia artificial y voz propia, el compañero inseparable de Michael Knight. Décadas después, los asistentes de conducción, el reconocimiento de voz y las funciones automatizadas han acercado algunos de aquellos recursos a los vehículos actuales. Aún queda mucho para que un coche converse como KITT, pero la frontera entre automóvil y ordenador es cada vez más difusa.

El Tesla Roadster de Musk revive el sueño del coche volador del cine

No todas las películas imaginaron un futuro limpio, silencioso y cómodo. En Mad Max: Furia en la carretera, los vehículos se convierten en armas de supervivencia dentro de un mundo devastado. El Interceptor de Max Rockatansky, basado en un Ford Falcon XB GT modificado, representa lo contrario del deportivo eléctrico de Musk: potencia, combustible y una mecánica adaptada a un escenario donde cada trayecto puede ser el último. En La naranja mecánica, Stanley Kubrick apostó por el singular Durango 95, un prototipo real de líneas extremadamente bajas y habitáculo acristalado que parecía llegado de otra época.

La ciencia ficción tampoco ha dejado de llevar el automóvil más allá de sus límites físicos. Minority Report presentó un Lexus 2054 diseñado para la película de Steven Spielberg, mientras que Elysium imaginó un vehículo volador de Bugatti con aspecto de nave espacial. En el universo de Star Wars, el deslizador de Luke Skywalker ya se desplazaba sin ruedas, y TRON: Legacy convirtió el Light Runner en un bólido capaz de abandonar su entorno virtual. Son diseños muy distintos, pero comparten una intuición: el transporte del futuro quizá no se parezca demasiado al que se conoce hoy.

El nuevo Tesla plantea una pregunta que el cine lleva años formulando: ¿cuánto falta para que lo extraordinario deje de serlo? La presentación de Musk no significa que los coches voladores estén a punto de llegar a los concesionarios. Hasta dónde puede llegar esta tecnología todavía está por comprobarse. Imaginar una innovación y hacerla viable son cosas muy distintas.

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