El ejercicio es importante para las mujeres, especialmente a partir de los 40 años, cuando conservar la masa muscular cobra relevancia de cara a la menopausia. Aunque ponerse en forma suele asociarse con entrenamientos intensos en el gimnasio, algunos estudios han demostrado que caminar también puede aportar numerosos beneficios.
Entre las formas de aprovechar una caminata está el walking yoga, una práctica que combina caminar con posturas de yoga y respiración consciente, prestando atención a las sensaciones del cuerpo.
Esta práctica combina posturas de yoga con una caminata consciente en la que la respiración se coordina con los pasos. La atención se centra en el apoyo de los pies, el movimiento de las piernas, la postura de la espalda y el ritmo de la respiración.
Uno de sus principales beneficios tiene que ver con esa atención plena. Concentrarse en la respiración y en los movimientos puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, además de ofrecer unos minutos de desconexión de las preocupaciones cotidianas.
Si se practica con regularidad, ayuda a mejorar la resistencia cardiovascular, mantenerse activa y aumentar el gasto energético. Al caminar a un ritmo algo más ligero, también pueden elevarse las pulsaciones y convertir el paseo en una forma sencilla de ejercicio aeróbico.
El walking yoga también trabaja la coordinación y la consciencia corporal, ya que requiere prestar atención a los pasos, la postura y la respiración al mismo tiempo. Esto puede favorecer movimientos más controlados y una mayor consciencia de la posición del cuerpo al caminar.
Para practicarlo no se necesita material ni experiencia previa. Basta con empezar caminando unos minutos a un ritmo cómodo, mantener la espalda erguida y prestar atención al contacto de los pies con el suelo.
Después, se puede coordinar la respiración con los pasos: inspirar durante varias zancadas y soltar el aire en las siguientes. No hace falta contar ni seguir un ritmo concreto; lo importante es encontrar uno que permita respirar sin esfuerzo.
Durante la caminata se pueden incorporar posturas sencillas de yoga, adaptándolas al ritmo de la marcha y acompañándolas con la respiración.
Combinado con un entrenamiento de fuerza, el walking yoga puede ser un complemento para mantenerse activa a partir de los 40, mejorar la resistencia y bajar el ritmo después de una larga jornada de trabajo.
