Las dudas sobre la salud sexual masculina son comunes, incluida la preocupación por lo que ocurre en el cuerpo cuando pasa mucho tiempo sin relaciones sexuales o sin eyacular. La evidencia médica disponible no indica que la abstinencia prolongada provoque cambios físicos graves o represente, por sí sola, un riesgo para la salud.
Un estudio titulado “Tiempo de abstinencia y su impacto en parámetros básicos y avanzados del semen” analizó distintos periodos sin eyaculación. En hombres que mantuvieron abstinencia de entre uno y 11 días, esos periodos no perjudicaron la calidad del semen.
Otra investigación evaluó a hombres de entre 40 y 79 años para determinar si la frecuencia de la actividad sexual podía relacionarse con síntomas de hiperplasia prostática benigna. Con los datos analizados, los investigadores no encontraron un efecto significativo de la frecuencia de eyaculación sobre los síntomas del tracto urinario inferior ni sobre el volumen de la próstata.
La relación entre la frecuencia de eyaculación y la salud prostática sigue bajo estudio. Algunos estudios han encontrado una posible relación entre eyacular con mayor frecuencia y un menor riesgo de cáncer de próstata, pero esa conexión todavía no está completamente clara.
Una investigación publicada en 2016, que incluyó a unos 32.000 hombres, encontró que quienes reportaron eyacular al menos 21 veces al mes presentaban un riesgo aproximadamente 20% menor de desarrollar cáncer de próstata que quienes lo hacían entre cuatro y siete veces al mes. Los investigadores analizaron los hábitos de eyaculación de los participantes y los compararon con información recopilada durante años anteriores.
Ese resultado muestra una asociación, no una garantía de protección: eyacular con una frecuencia determinada no asegura evitar el cáncer de próstata.
La hiperplasia prostática benigna es una afección frecuente cuya probabilidad aumenta con la edad. No puede prevenirse ni controlarse simplemente aumentando la frecuencia de las relaciones sexuales o de la eyaculación. La próstata puede crecer con los años y causar síntomas urinarios, pero no hay evidencia suficiente para afirmar que dejar de tener relaciones sexuales provoque directamente este problema.
Las relaciones sexuales o la eyaculación pueden asociarse con beneficios como la reducción del estrés, una sensación de bienestar y el alivio temporal de ciertas molestias. Aun así, pasar un periodo sin actividad sexual no significa necesariamente que vayan a aparecer problemas físicos.
Ante síntomas urinarios, dolor, cambios en la función sexual u otras molestias, la recomendación es consultar a un profesional de la salud. Los controles médicos periódicos también ayudan a detectar posibles problemas de próstata a tiempo y a recibir el tratamiento adecuado.
