Michael Douglas ha relatado en sus memorias, One Helluva Ride, el desagradable incidente que marcó su relación con Julia Roberts durante los Globos de Oro de 1990, cuando ambos trabajaban en la película Línea mortal.
Todo ocurrió en una fiesta posterior a la gala, a la que Douglas acudió con su hijo Cameron, que entonces tenía 13 años. El actor recordó que vio a Roberts con un brazo alrededor del chico y dijo: «Para mí, en ese momento, parecía aturdido… Pero yo estaba bastante borracho».
Douglas reconoció que aquella noche consumió lo que entonces consideraba habitual, aunque terminó afectando a su comportamiento: «Probablemente cinco copas y un gramo de cocaína», admitió en el libro.
Al ver a la actriz junto a su hijo, Douglas reaccionó de forma agresiva y le gritó delante de los asistentes. Roberts acababa de ganar un Globo de Oro por su papel en Magnolias de acero. «Quita tus manos de mi hijo y métete ese Globo de Oro por donde no te da el sol», le espetó.
Al día siguiente, el actor recibió varias llamadas en las que le recriminaron su actitud hacia una de las actrices más solicitadas de Hollywood. «Mi socio productor, Rick Bieber, me llamó y me dijo: “Tenemos que hablar, Michael”. Había cruzado la línea con la actriz joven más solicitada de Hollywood», recordó.
Después del incidente, Douglas envió flores a Roberts y se disculpó personalmente. Ambos lograron dejar atrás el enfrentamiento y terminar el rodaje. «Por suerte, me perdonaron lo suficiente como para superar aquello y terminar la película», escribió.
Sin embargo, el paso del tiempo no parece haber restablecido su amistad. Douglas reconoció que actualmente apenas mantiene relación con la actriz: «Seguimos siendo amigos de Kiefer. De Julia, no tanto».



