Un collar con una muela del juicio ha desatado las especulaciones en torno a Rosalía. Los fans creen que podría pertenecer a su novia, la modelo Loli Bahia, aunque no se ha confirmado de quién es el diente.
La cantante lleva una semana en Nueva York, coincidiendo con la primera ronda de votaciones para elegir a los nominados a los Premios Grammy. Tras las nominaciones de los Grammy Latinos, aspira a conseguir todos los gramófonos posibles en los premios estadounidenses y ha iniciado una campaña de promoción. Ha pasado por programas de televisión como The Tonight Show con Jimmy Fallon, donde habló de su cuarto álbum y contó que no le dejaron entrar en una iglesia. Para aprovechar la salida, decidió ir de compras y resumió la anécdota así: «Dios dijo que no, pero mi outfit dijo sí».
Su aparición en Saturday Night Live también dio que hablar: fue la invitada especial de la noche, participó en un sketch de humor en inglés e interpretó Reliquia subida a unas puntas durante toda la canción. Para la actuación llevó un conjunto negro inspirado en el ballet de Erik Charlotte SS27.
Mientras sigue en Nueva York, donde el deporte ocupa un lugar importante en su rutina, unos paparazzi la captaron corriendo por las calles de la ciudad. Llevaba un estilo de aire dosmilero, con pantalones de chándal de tiro bajo. También lucía un sujetador deportivo de bajo impacto, unas zapatillas New Balance 990v7 y unos cascos azules conectados por cable al teléfono. Pero la pieza que más llamó la atención fue la muela atada con una cuerda que llevaba al cuello.
Los fans han empezado a teorizar que el diente pertenece a Loli Bahia. Según esas especulaciones, la modelo se habría retirado dos muelas del juicio en marzo y Rosalía podría haber convertido una de ellas en un collar. La idea evoca la joyería sentimental victoriana, aunque no se ha confirmado que la pieza tenga relación con Bahia.
En el siglo XVII, algunas mujeres confeccionaban joyas, como pulseras, con cabello de familiares fallecidos. Años más tarde, la reina Victoria comenzó a usar recuerdos adornados con el cabello del príncipe Alberto tras su compromiso, en 1839, y sentía especial predilección por regalar mechones de su propio cabello a amigos y familiares.
Hoy esas piezas pueden parecer inusuales, pero en la época victoriana era habitual llevarlas y guardar cabellos en relicarios y guardapelos. El collar de Rosalía ha despertado así una comparación con esa tradición de conservar recuerdos de seres queridos.
